A Costa da Morte: apuntes de una búsqueda.
La Costa da Morte no es simplemente un paisaje, es un lugar de búsqueda, una experiencia que se teje en la piel, un diálogo silencioso, una pregunta constante susurrada por la inmensidad del océano a la fragilidad humana. Estos son apuntes de esa búsqueda, fragmentos de un encuentro con la poesía del caos, con la fuerza bruta de la naturaleza que esculpe la roca con paciencia milenaria, dejando tras de sí un lienzo de dramatismo y solemnidad.
El aire, cargado de salitre, llena los pulmones con una mezcla de asombro y melancolía, con la inquietud de lo desconocido. Una emoción que resuena profundamente en las fotografías de Eloísa García Guerrero, notas visuales de su propia búsqueda.
Su lente no solo retrata la belleza evidente, sino que se adentra en las contradicciones, en los claroscuros que definen la esencia de este lugar y, quizás, de la propia existencia. Sus fotografías son un testimonio de la lucha constante entre la luz y la sombra, entre la calma y la tempestad, entre la vida y la muerte. Consigue congelar ese instante fugaz donde el cielo y el mar se funden en un abrazo cromático, donde la violencia del oleaje se transforma en una danza etérea. Como una alquimia visual, fija en el papel fotográfico la emoción cruda, la poesía visceral de un lugar que, más que un destino, es una pregunta grabada a fuego en la memoria.
Ginés Navarro Palazuelos
A Costa da Morte: Notes from a Quest
Costa da Morte is not merely a landscape—it is a place of searching, an experience etched into the skin, a silent dialogue, a constant question whispered by the vastness of the ocean to human fragility. These are notes from that quest—fragments of an encounter with the poetry of chaos, with the raw power of nature that sculpts the rocks with millennia of patience, leaving behind a canvas of drama and solemnity.
The air, heavy with salt, fills the lungs with a blend of wonder and melancholy, stirring the unease of the unknown—an emotion that resonates deeply in the photographs of Eloísa García Guerrero, visual notes from her own search.
Through her lens, she captures not only the evident beauty but also delves into the contradictions, into the interplay of light and shadow that defines the essence of this place—and perhaps of existence itself. Her photographs bear witness to the constant struggle between calm and storm, between life and death. She manages to freeze that fleeting moment when sky and sea merge in a chromatic embrace, when the violence of the waves transforms into an ethereal dance. Like a visual alchemy, she distills onto photographic paper the raw emotion—the visceral poetry of a place that, more than a destination, is a question etched into memory.
A Costa da Morte
Un proyecto de
Eloísa García Guerrero
Comisariado por Paula Susaeta Cucalón
Texto introductorio de Ginés Navarro Palazuelos.
Textos y locución vídeo: María Asunción Cancela Silva
Producción obra y enmarcado: Museoteca
Eloísa García Guerrero es fotógrafa. Arranca esa vocación mientras cursa sus estudios de Comunicación en la Ciudad de México y realiza estudios especializados en fotografía a color y documental en el Reino Unido.
En 2012 se muda a Argel. Allí todo es distinto. Es inevitable explorar el desierto y esos atardeceres, convirtiéndolos en fuente absoluta de inspiración, como grieta por la que entra un río desbocado de luz. En 2014, tras recalar en Suiza, consolida su formación académica como fotógrafa y publica su primer libro, 707 Días en Argelia. La exposición de fotografía inspirada en ese primer libro se ha presentado en diversas sedes, incluyendo la inauguración de la biblioteca Ramón Ramírez Gómez de la UNAM en 2022 y el homenaje a Albert Camus en el Liceo Francés de Madrid en 2023.
Actualmente, su segundo libro, A Costa da Morte, consolida esta tendencia, con textos de dos escritoras inspirados en sus fotografías. De aquí parte la exposición en la que ahora te encuentras, o de la que acabas de salir querid@ visitante.
Eloisa hace libros, y luego hace exposiciones. No es lo mismo. Primero hay un objeto que envuelve la historia, y luego se abren las alas. Hace fotografías de lo desconocido que descubre, y convierte ese viaje personal en viaje iniciático y universal, donde cabemos todos. Tenía que contar lo que vibraba en Argelia, y desde entonces no ha podido parar. Eso es lo que dice ella: “no puedo parar”. Ese hambre alimenta.
Lo que diferencia el arte del hecho fáctico, es la relevancia y la trascendencia. La capacidad que tiene el arte de transformarnos es única y letal. Las fotografías de viajes, el viaje y la fotografía, son herramientas esenciales de memoria, construcción, y conocimiento. Pero la capacidad de que un paisaje esté contando lo que sucede en un cuerpo, en un alma, no está al alcance de todos. Por eso cuando existe, hay que celebrarla.
Lo que me ha permitido crear hasta haikus para Costa da Morte es que Eloisa ve. Y no puede parar de ver. Eso nos regalará muchos horizontes seguro. Y mas de un descubrimiento. PSC.